Las Bodas y la crisis en Quesabesde.com

Fotografía de bodas: cuando la crisis y el cuñado fotógrafo se juntan

Jugar sobre seguro y pagar por ello o ahorrar un poco y apostarlo todo a una carta. La fotografía de bodas pasa por un momento delicado. Los fotógrafos de las conocidas como BBC (bodas, bautizos y comuniones) se enfrentan a la crisis, la competencia involuntaria de la fotografía digital, los esfuerzos de los contrayentes por recortar gastos… Están solos contra un mundo hostil en el que muchos obstáculos ejercen de perro del hortelano y no comen ni dejan comer.
Eduardo Parra.- A nadie se le ocurriría meterse en la cocina y preparar entremeses y cordero para una boda por la simple razón de que “de vez en cuando cocino”, del mismo modo que a pocos se les pasaría por la cabeza diseñar un vestido de novia porque “en mis ratos libres coso”. Sin embargo, ¿cuántos fotógrafos aficionados han sido cortésmente invitados a cubrir gráficamente una boda escudándose en los cientos y cientos de mariposas, atardeceres y fuentes varias que han posado para su cámara?
© Alberto R. Roldán
Crisis. Lo decimos nada más empezar porque la tan manida palabra reaparecerá. La crisis afecta a todos los bolsillos, y una boda es un acontecimiento en el que el bolsillo, precisamente, sufre un desgaste considerable. Pero tampoco hay que engañarse. Lo de ahorrar hasta el último céntimo no es una consecuencia coyuntural de la crisis. Es tan grande el dispendio que requiere una boda que siempre se ha intentado recortar el presupuesto por donde fuera, y en especial por lo fotográfico.
¿Cuántos fotógrafos aficionados han
sido cortésmente invitados a cubrir
gráficamente una boda?
Aunque parejas de novios hay muchas, todas tienen algo en común: un amigo, cuñado, primo o sobrino aficionado a la fotografía. Es por esto que los fotógrafos que trabajan profesionalmente en los llamados eventos BBC (bodas, bautizos y comuniones) sufren sobremanera para que sus servicios no sólo sean reconocidos, sino también pagados a su justo precio.
Generalizaciones
Aunque hacer generalizaciones siempre es arriesgado, podemos concretar que entre los contrayentes hay dos grandes grupos: por un lado están los que opinan que las fotografías son un recuerdo imborrable que ha de perdurar para siempre y por ello han de destilar la máxima calidad posible; por el otro, los que se escudan en que, al ser una fecha tan señalada, no es necesario una gran producción, ya que “todos los novios salen bien el día de su boda”.
El fotógrafo Alberto R. Roldán expone que “en el mercado debe de haber soluciones profesionales adaptadas a todo tipo de gustos y economías”. Y añade: “Supongo que las empresas que se dedican a hacer cincuenta bodas en un verano obtendrán un beneficio económico enorme.”
© Alberto R. Roldán